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Revista Barrio Jalouin
10-1993
Por Bobby Flores |
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YO SOÑÉ
con Keith Richards. Soñé con él cuando ni sabía quiénes eran. En realidad yo entré a
los Stones por una película, Gimme Shelter. Los había escuchado, pero no sé por qué no
les había prestado atención. Después de ver la película, la imagen que retuve fue la
de Keith Richards tocando la viola con una camisa acampanada. No era el más lindo, no era
el que más aparecía en la película, pero a la noche, desde mis catorce años, fue él
quien me produjo un sueño. Las chicas aullaban cuando aparecía Jagger, pero cuando lo vi
a Richards yo sentí que algo sucedía en mi cabeza.
En una ocasión, Daniel Grinbank me dijo: «Cuando
venga Keith Richards yo lo voy a llevar para que lo tengas vos solo en tu programa». Por
supuesto, no le creí. Pensé en que lo vería en la conferencia de prensa, o que me iban
a llevar al hotel para presentarme entre cincuenta más. Cuando llegué a la radio me
dijeron: «Sacá todo, que no quede nadie». Sentí una excitación tan grande que sólo
puedo equipararla a cuando estaba por debutar .
Fue una sensación increíble. Recuerdo que
pensé: «Lo que me va a pasar ahora no lo voy a olvidar nunca más y va a estar todo
preparado para que sea un buen recuerdo dentro de unos años» .
Apareció el mono acá y me abrazó. Yo había
preparado un pequeño discursito en inglés para decirle todo lo que sentía de tenerlo
aquí. El tipo me palmeó y me dijo que era «very funny», y se quedó una hora y media
con nosotros tomando vodka. Fue exactamente lo que yo esperaba que fuera. No hubo
sorpresas: fue lo más grande.
Pensé: «Este tipo me va a trasladar a otro lado»
.Después tuve oportunidad de cruzármelo en otros lugares, estuve en la prueba de sonido
de la banda o anduve pegado a él en otros momentos, y me di cuenta de que tiene
reacciones que son increíbles para lo que se supone que es una megastar del rock. Por
ejemplo, anda siempre rodeado de calaveras (camisas, anillos, colgantes con calaveras). Yo
le pregunté acerca de la razón de ello; y pensé que me iba a contestar con alguna
huevada tipo heavy metal, «los vamo' a matar a todos» o algo así. Sin embargo, me
contestó: «Tengo calaveras porque en definitiva me recuerda lo que somos. No somos más
que esto. Fuera de esto podemos ser negros, pelados, altos, tener mal aliento, pero
siempre, finalmente, somos esto».
Todo lo que hace tiene un fundamento. Cada paso que
da el tipo tiene un sentido.
Keith Richards es uno de los tipos más queridos
del rock. No ocurre lo mismo con Jagger, por ejemplo. El motivo es que Richards siempre es
él. Se cuelga una guitarra y toca como respira. Un tipo así nunca te va a hacer una
cagada, porque ya sabés como es. Sucede lo mismo que con los pibes. Si te pega una patada
de entrada, ya sabés que te vas a llevar mal, no jodas con ése. y si te da un beso te va
a querer. Keith Richards es lo mismo: no tiene una doble cara. Tiene una. Si te gusta,
mató. y si no, no le das pelota.
Yo llegué al blues después de escuchar Amor en
vano, de Robert Johnson, en una versión de los Stones. A partir de los Stones llegué a
todos. Incluso al reggae llegué a través de ellos. Tal vez no llegué al purismo
musical, pero a todo lo demás llegué gracias a ellos.
Richards se copó con Buenos Aires. Yo aprendí a
amar a esta ciudad después de ver cómo tipos como él, Iggy Pop, Sting, Peter Gabriel,
se copan de verdad con ella. No es la onda de que llegan, se encierran en el hotel, van a
tocar y se van. Buenos Aires llama a salir. Sé que los Stones vienen a Buenos Aires
porque Richards los trae.
Los Stones para mí fueron un parámetro concreto
en todos los órdenes de la vida. y aún hoy lo son. El otro día nos reencontramos con un
amigo después de un par de años de distanciamiento furioso, y nos dimos cuenta de que
seguíamos siendo tan amigos como siempre, sólo que las circunstancias nos habían
separado. Alguien que nos vio nos dijo:
« U stedes son como los Stones en la película..
.Cuando alguien le pregunta a Keith Richards por qué estuvo cuatro años peleado con Mick
Jagger le contesta: «iy qué sé yo! Estuvimos cuatro años peleados, y ahora nos
amigamos, y después nos vamos a pelear de nuevo». Esa actitud de los tipos es muy
valorable, porque denota cierta auténtica humanidad.
A los quías se les murió Brian Jones y todos
pensaron que ahí se pudría todo. Era el lindo, era el guitarrista, era el volado...
«¿Cómo siguen ahora?», se preguntaba el mundo.
y siguieron. Se les va Mick Taylor... y encuentran
otro mejor. Ahora se va Bill Wyman.
y ya están grabando otro disco.
Los Stones tienen esa imagen de video-game: te
atacan los extraterrestres y destruyen un ala de tu nave, pero lo importante es continuar
en el juego. A los tipos los van desgarrando con juicios, con muertes, con el tiempo... y
siguen. La hacen solos y la rompen. Se juntan y la rompen.
No sé si musicalmente son buenos o no. El único
oído que tengo es para el rhythm and blues, y eso es gracias a los Stones. Los puristas
de la música te dicen que no aportaron nada, pero no comprenden que es un fenómeno que
va mucho más allá de lo musical.
Tampoco se trata de una moda. No se le puede robar
el look de Keith Richards, porque ese look sólo pertenece a Keith Richards. Pasa por la
actitud que tienen ante la música y ante la vida. Ellos siguen, y siguen, y siguen... y
son cada vez más grandes. ¿Dónde va a parar esto? No lo sé. Van a morir los cinco y
seguramente va a aparecer otro que lo hicieron ellos.
Los Stones ya están más allá del tiempo. |